La mayoría de los llamados estudios de viabilidad son documentos hechos para justificar una decisión ya tomada: muchas páginas, muchos gráficos y una conclusión conocida de antemano.
Eso no es un estudio. Es un folleto para tranquilizar a quien va a poner el dinero.
Un estudio que nunca dice que no, no es un estudio: es una venta.
Qué incluye
Demanda medida, no supuesta
Cuánta gente busca activamente lo que vas a vender, en tu zona. Con datos reales de búsqueda, no con encuestas a conocidos. A veces la respuesta es que el mercado que imaginabas no existe.
Competencia real
Quién lo hace ya, cómo de bien y por dónde es vulnerable. Con nombres y evidencia.
Estructura de costos completa
Fijos, variables, medios de pago, impuestos, tu propio tiempo y el capital de trabajo para los meses flacos. El error habitual no es subestimar la inversión inicial: es olvidar cuánto cuesta sobrevivir hasta que llegue la venta.
Punto de equilibrio
Cuántas ventas al mes hacen falta solo para no perder. Es el número que más ideas mata, y siempre es mejor que las mate una hoja de cálculo.
El riesgo que lo puede matar
Todo negocio tiene uno: un proveedor único, una regulación, una dependencia de una sola persona, una estacionalidad brutal. Identificarlo antes te deja decidir si lo aceptas o cambias el modelo.
Entre tres y cuatro semanas para un negocio de tamaño medio, según cuánta información exista ya y si hay que investigar un mercado nuevo desde cero.
Si vuelves del exterior con capital, léelo junto a en qué invertir al volver a Ecuador.
Licenciado en Gestión y Desarrollo Turístico y máster en Marketing Digital. Dirijo AQT Ecuador desde 2013 — agencia de viajes dual con MINTUR y TourCert — y soy delegado en Ecuador de ACTUAL. He perdido dinero en mis propios negocios: por eso sé dónde se pierde.