Casi todo el mundo quiere que le cotices sin decirte qué le pasa. Y casi todos los consultores cotizan sin preguntarlo. Así se venden proyectos que no resuelven nada.
Yo no trabajo así. Antes de proponerte nada, entiendo qué te está pasando.
Qué hacemos en esos noventa minutos
- Dónde estás. Qué vendes, a quién, cómo llegan hoy tus clientes y qué números tienes.
- Qué te duele. No lo que crees que es el problema: lo que de verdad te quita el sueño.
- Dónde quieres estar. En un año, con cifras, no con deseos.
- Qué hay entre las dos cosas. Aquí es donde suele aparecer lo que nadie te había dicho.
Qué te llevas
Un documento corto — dos o tres páginas, no un informe de cien — con un veredicto sin ambigüedad:
- Sigue, y bajo qué condiciones.
- Ajusta, y qué exactamente, en orden.
- No lo hagas, y por qué.
La tercera es la más valiosa y la que menos se dice. Yo la digo, porque he estado del otro lado: he perdido dinero en mis propios negocios.
Por dos razones. La primera, para filtrar: quien no está dispuesto a pagar una sesión tampoco va a ejecutar nada de lo que salga de ella. La segunda, porque en esos noventa minutos ya te llevas trabajo hecho, no una presentación de ventas.
Si después decidimos seguir, el diagnóstico se descuenta de lo que venga.
Y si prefieres probar antes
Hay una versión corta y gratis: el dictamen de 60 segundos. Cuatro preguntas y te digo cuál es el riesgo más grande de tu situación. Es lo mismo, en pequeño.
Licenciado en Gestión y Desarrollo Turístico y máster en Marketing Digital. Dirijo AQT Ecuador desde 2013 — agencia de viajes dual con MINTUR y TourCert — y soy delegado en Ecuador de ACTUAL. He perdido dinero en mis propios negocios: por eso sé dónde se pierde.