Vivo en Cuenca. Mi empresa está aquí desde 2013 y aquí crié a mi familia. Así que esto no es una guía turística ni un folleto inmobiliario.
Lo bueno, sin exagerar
La seguridad. Es la razón número uno por la que la gente elige Cuenca frente a otras ciudades del país. No es que no pase nada; es que la diferencia con Guayaquil es enorme y se nota en la vida diaria.
La salud. Hay clínicas privadas buenas y consulta con especialistas a precios que a alguien que viene de Estados Unidos le van a parecer un error de imprenta.
El tamaño. Se cruza en veinte minutos. Después de años en una ciudad grande, eso cambia el día entero.
El centro histórico. Es patrimonio de la humanidad y se vive, no solo se visita.
Las desventajas, que también son reales
El clima. Está a unos 2.500 metros. Hace frío, llueve mucho y casi ninguna casa tiene calefacción. Quien llega de Nueva York esperando clima tropical se lleva una sorpresa.
El mercado laboral es pequeño. Si vuelves buscando empleo, la oferta es limitada y los sueldos son sueldos ecuatorianos. La mayoría de los que vuelven bien vuelven con algo propio o con ingreso desde fuera.
Socialmente es cerrada. Cuenca es amable y también bastante endogámica. Los círculos de negocio se mueven por familia y por colegio. Si te fuiste hace veinte años, tu red de entonces ya no es la que decide hoy.
El costo de la vivienda subió. El precio en zonas céntricas y en las nuevas urbanizaciones ya no es el que recuerdas.
Azuay recibió alrededor de 940 millones de dólares en remesas entre enero y septiembre de 2025. Por persona son unos 1.126 dólares al año, cuando la media nacional ronda los 317. Azuay y Cañar cuadruplican la media del país.
Eso significa dos cosas. Una: no eres el único que vuelve, y muchos vuelven con dinero. Dos: parte de lo que ves construido aquí se levantó con ese dinero, y eso ya está metido en el precio de la vivienda.
Lo que le pasa a casi todo el que vuelve
Los primeros meses son buenos. Todo es más barato, la familia está cerca, el ritmo baja.
El bache llega alrededor del año, y casi siempre por lo mismo: el dinero no rinde tanto como se calculó, no hay una rutina de trabajo, y aparece la propuesta de negocio de alguien cercano.
Ahí es donde se pierden los ahorros de veinte años. No por mala suerte: por entrar rápido, con socio equivocado y sin números. Lo he vivido en negocios míos y lo cuento en lo que perdí.
Si estás evaluando venirte
Haz una cosa antes que nada: ven a pasar dos o tres meses, en temporada de lluvia, y vive como vivirías. No de visita, no en casa de la familia. Alquila, cocina, muévete en la ciudad.
La mitad de las decepciones se evitan con eso.
Y si lo que quieres es montar algo aquí, mira antes qué negocio poner en Cuenca y cómo se ordena el regreso.