Voy a empezar por lo que nadie te dice en una asesoría que cobra por constituir: puede que todavía no necesites una empresa.
Si aún no has vendido nada, si no sabes cuánto cuesta traerte un cliente, si el proyecto sigue siendo una idea, constituir solo te añade contabilidad, declaraciones y obligaciones mensuales sobre algo que aún no factura.
Constituir es un paso de estructura, no de validación. La validación va antes.
Los cuatro pasos, en orden
1. Elegir la figura. Es la decisión que condiciona todo lo demás: responsabilidad, socios, capital y facilidad para entrar y salir.
2. Constituir. Se hace ante la Superintendencia de Compañías. La SAS tiene un proceso en línea que redujo bastante los tiempos frente a la vía notarial de siempre.
3. Sacar el RUC. En el SRI. Sin RUC no facturas, y sin factura no cobras a una empresa.
4. Permisos. Patente municipal, permiso de bomberos y, según la actividad, el sectorial. Si vas a operar turismo, aquí entra el Registro de Turismo y la LUAF, sin los cuales no puedes operar legalmente.
Qué figura conviene
Persona natural con RUC. Lo más simple y lo más barato. Sirve para empezar, para un servicio profesional, para probar. Su límite: respondes con tu patrimonio personal.
SAS (Sociedad por Acciones Simplificada). Es la que más se usa hoy para empezar en serio. Separa tu patrimonio del de la empresa, se puede constituir en línea, admite un solo accionista y es flexible para repartir participaciones.
Compañía limitada o anónima. Las clásicas. Tienen sentido cuando hay varios socios con estructura definida, o cuando un cliente o un banco te exige esa forma.
Para la mayoría de quien empieza hoy, la respuesta razonable es persona natural mientras validas, y SAS cuando ya hay ingreso y hay algo que proteger.
El costo de constituir no es el número que importa. Lo que la mayoría no presupuesta es lo que cuesta mantenerla: contador mensual, declaraciones, patente anual, y las obligaciones que siguen corriendo aunque el negocio no facture.
Una empresa constituida y sin actividad no es neutra: acumula obligaciones. He visto a más de uno pagando durante años el mantenimiento de una compañía que nunca operó.
Las tarifas oficiales cambian. Verifícalas en la fuente antes de presupuestar, y pregunta siempre por el costo anual, no solo por el de constitución.
Crear empresa siendo extranjero
Un extranjero puede ser accionista de una compañía ecuatoriana. Lo que se complica no es la titularidad, sino la operación diaria: abrir la cuenta bancaria, firmar, y cumplir con los requisitos migratorios si además vas a trabajar aquí.
Ahí es donde conviene resolver primero tu situación migratoria y después la societaria, y no al revés.
El error que más caro sale
Constituir con socios sin un acuerdo escrito de qué pasa si las cosas van mal.
Yo lo pagué. Cerré negocios míos —y lo cuento entero en lo que perdí— y en más de uno la causa raíz no fue el mercado: fue no haber definido desde el día uno quién decide, quién pone cuánto y cómo se sale.
Se resuelve en una hoja, al principio, cuando todos se llevan bien. Después ya no se resuelve.
Antes de constituir
Comprueba que el negocio aguanta: estudio de viabilidad. Y si estás mirando con cuánto puedes arrancar, mira emprender en Ecuador con poco dinero.