Es de las preguntas que más me hacen, y la que peor se responde en internet. Todo el mundo da un número sin decirte qué incluye, que es exactamente lo que hace imposible comparar.
No te voy a dar un precio sin conocer tu caso, porque sería inventarlo. Te voy a dar algo más útil: cómo saber qué estás comprando.
Bajo el nombre “página web” se venden tres cosas distintas
La plantilla
Un diseño prehecho al que le cambian los colores, el logo y los textos. Existe, se ve decente y no capta a nadie: no tiene páginas pensadas para búsquedas, ni medición, ni conexión con nada. Es una tarjeta de presentación cara.
El sitio a medida sin estrategia
Diseño propio, bonito, hecho por alguien que sabe diseñar. Suele tener las mismas cinco páginas de siempre: Inicio, Nosotros, Servicios, Blog vacío, Contacto. Se ve mejor que la plantilla y capta prácticamente igual: casi nada.
La infraestructura de captación
Aquí cambia todo. Una página por cada cosa que tu cliente busca, datos estructurados para que los buscadores y los asistentes de IA entiendan quién eres, medición desde el día uno, ficha de Google, WhatsApp conectado a un CRM y automatización. No es un sitio más caro: es otro producto.
Las tres preguntas antes de aceptar cualquier presupuesto
- ¿Cuántas páginas de contenido incluye, y cuáles? Si la respuesta es “las que necesites” sin una lista, no hay estrategia detrás.
- ¿Incluye medición y ficha de Google? Si no, te van a entregar algo que nadie sabe si funciona.
- ¿A nombre de quién queda el dominio y los accesos? Esta es la más importante y casi nadie la hace. Si el dominio no está a tu nombre, el negocio no es tuyo.
Número de páginas de contenido, si hay que investigar demanda de búsqueda antes de escribirlas, si incluye redacción o la pones tú, si hay integraciones (CRM, reservas, pagos), y si necesitas desarrollo a medida.
Un sitio de cinco páginas con textos que tú entregas no se parece en nada a uno de veinte páginas investigadas, escritas y conectadas. Que ambos se llamen “página web” es el problema.
Lo barato que sale caro
El error más común no es pagar de más: es pagar poco por algo que no capta, y descubrirlo un año después, cuando ya perdiste el año. La web no es un gasto de imagen; es infraestructura comercial. Si no trae clientes, no importa cuánto costó: costó demasiado.
Cómo encaja esto en el resto: digitalizar mi negocio.